Be Water my friend: El nuevo liderazgo adaptativo

En el ámbito de la gestión organizacional, son diversos los tipos de liderazgo que se han adoptado a lo largo de la historia. Pero en la actualidad, ante el mundo globalizado, competitivo y cambiante en el que vivimos, el liderazgo adaptativo, es uno de los modelos más innovadores e idóneos para afrontar los desafíos del siglo XXI que exigen adaptarse, cambiar, renovarse y tener la capacidad de transformar la cultura de sus organizaciones.

Influencia de la ideología de Bruce Lee en el liderazgo adaptativo

En base a esta gran concepción sobre el liderazgo que asume los retos adaptativos del presente y deja a un lado enseñanzas dogmáticas, resulta oportuno citar a uno de los líderes más influyentes de todos los tiempos, Bruce Lee (San Francisco, 1941 – Hong Kong, 1973), quien en una entrevista en 1971, expresó la siguiente frase:

“Be water, my friend. Empty your mind. Be formless, shapeless. Like water. You put water into a bottle and it becomes the bottle. You put in a teapot, it becomes the teapot. Water can flow, or it can crash. Be water, my friend”.

“Sé agua, mi amigo”, traducido al español, es el encabezado de esta frase emblemática que forma parte del legado de Bruce Lee, conocido mundialmente y admirado por diversos líderes no sólo por su destacado desempeño como profesional de las artes marciales, la actuación, la escritura y la filosofía, sino también por su extraordinaria visión transformadora de la vida, basada esencialmente en el control de las emociones y la fuerza mental como puente para desarrollar habilidades de forma óptima y lograr adaptarse de forma exitosa a los cambios constantes del entorno.

Lo que guarda una indiscutible relación con el concepto actual acerca del liderazgo adaptativo. Y es que, mediante esta metáfora el estadounidense de raíces chinas, incita a las personas a ser como el agua. Pues consideraba que así como ésta, los seres humanos tienen la capacidad de fluir y moldearse a las distintas circunstancias y personas, sin resistirse al cambio, sino más bien moldearse y formar parte del mismo, siempre y cuando no se pierda la esencia original que nos diferencia de los demás.

En otras palabras, en esta célebre cita, el sabio Bruce Lee promueve abrir la mente para caminar hacia la  transformación y adaptación en cualquier entorno o dinámica social, de la manera más fluida y rápida posible. Ante lo cual es necesario ser flexible para no enfrascarse en una forma rígida que impida ajustarse al cambio adecuadamente y al mismo tiempo, aprender de otros durante el proceso y desarrollar habilidades conducidas al crecimiento personal y el éxito.

Ideologías que de alguna manera pueden contextualizarse hoy día para contribuir a una cultura organizacional con una dirección estratégica más novedosa y con una visión más humanista. En donde los líderes no sólo deben contar con las competencias habituales, especialmente relacionadas a conocimientos académicos y preparación profesional, sino que además deben manejar habilidades personales y sociales que los conduzcan a un trabajo adaptativo y un aprendizaje colectivo mediante una mayor interacción entre ambas partes (líderes y colaboradores). Dejando atrás de esta manera, la imagen del jefe tradicional que lo sabe todo, ordena y dirige a sus colaboradores de forma unilateral, bajo criterios cerrados y esquematizados.  Y es a través del enfoque de liderazgo adaptativo que esto podría lograrse.

Entonces, ¿qué es el liderazgo adaptativo?

Bajo la premisa de que el capital humano es el factor determinante para que una empresa logre consolidarse en el tiempo y sea exitosa, cabe mencionar que, precisamente el liderazgo adaptativo agrega gran valor a la gestión empresarial, que tiene como enfoque principal a las personas y su interacción.

A partir de ello, puede definirse como un tipo de liderazgo que busca movilizar personas de una organización adaptándose a éstas, y no al contrario. Lo cual implica intervenir en su dinámica y generar confianza para analizar y reconocer lo que sienten, sus problemas, destrezas o avances dentro de la empresa u organización. De modo que, el líder pueda moldearse a las personas para aprender de estas, influir, buscar soluciones en conjunto, reforzar sus virtudes y finalmente lograr una transformación significativa; desarrollando equipos fuertes, estables y productivos.

Pues es de esta forma, pueden sentarse las bases para lograr las metas planteadas en la empresa, tanto a corto como a largo plazo, desde la creación de una cultura organizativa con un líder empático, que se preocupe por conocer las perspectivas, la situación actual y las problemáticas de sus colaboradores. De modo que conozca la realidad y se adapte a esta hasta lograr un equilibrio, el cual le permita gestionar adecuadamente el recurso humano y simultáneamente potenciar sus talentos formando una especie de comunidad organizacional. Hecho que será de gran utilidad para un mejor desempeño y el crecimiento de la empresa.

Igualmente, si un líder escucha activa y constantementea su equipo, les provee mayor autonomía y una participación real en la toma de decisiones, aporte de ideas, solución de problemas, entre otras situaciones que se suscitan en el espacio laboral, indudablemente creará las condiciones para que sus colaboradores sientan gran inclusión, más responsabilidad y por ende, mayor compromiso con los objetivos de la empresa. Lo que de igual modo, los motivará a ser más productivos, fijarse metas más altas y a sentirse bien dentro de su ambiente de trabajo.

No obstante, esto no quiere decir que un líder bajo este precepto pierda su esencia y la visión de sus objetivos. Simplemente que dentro de este modelo, no buscará que los empleados se adapten a él como de costumbre, sino que fijará un escenario distinto marcado por la flexibilidad, en el que aun siendo el líder, asume un papel menos protagónico para adaptarse a su capital humano, mediante un mayor acercamiento y comunicación.

Este estilo de liderazgo adaptativo, que se ha convertido en tendencia en los últimos tiempos, guarda múltiples fortalezas además de las mencionadas. Especialmente porque hoy en día, vivimos en una sociedad llena de cambios en donde las empresas y organizaciones que logran mantenerse a flote, triunfar y permanecer en el futuro, son aquellas lideradas por personas altamente capacitadas en las distintas dimensiones de la vida, con sentido transformador y perspectiva en la co-creación. Cuya visión además es innovadora, influyente y se adapta eficazmente a nuevas realidades, siendo como el agua que corre y no se estanca, tal cual lo expresaba el líder Bruce Lee. Lo cual representa una ventaja competitiva frente a aquellos que asumen el liderazgo de forma autoritaria y rígidamente estructurada.

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