El fin de las “estrellas de rock” hacia un nuevo estilo de liderazgo

Quizás muchos se pregunten ¿Qué relación guardan las estrellas de rock con el mundo del liderazgo? A decir verdad, ninguna de forma directa. No obstante, hay un hecho innegable visto desde otra perspectiva; y es que diversos artistas de este género han servido como ejemplo de liderazgo, pues su gran ingenio, lógica y creatividad, han sido rasgos que los han conducido al éxito y bien se han aplicado del mismo modo en el ámbito de la gestión empresarial.

Así pues, tenemos diversos rockeros que con su desenvolvimiento no sólo en el escenario, sino tras bastidores, han mostrado que de cierta forma también son gerentes y líderes natos, que han desarrollado métodos y estrategias para llegar a la cúspide de la fama y mantener bandas de rock vigentes por décadas. Por lo que se han catalogado como “jefes estrellas de rock”.

El liderazgo de las estrellas de rock

Por ejemplo, Peter Gabriel, fundador de la banda británica Genésis en 1967, es considerado un líder innovador, esencialmente porque hibridó el rock progresivo con elementos étnicos, así como también contribuyó en distribuir la música a través de medios digitales. Además, aun es recordado por sus peculiares trajes y disfraces usados en los espectáculos, y su gran puesta en escena con recursos innovadores y atractivos que daban fuerza a su visión de “música-imagen” que lo distinguía de cualquier otro artista del momento.

Por su parte, Freddie Mercury creador de la famosa banda Queen en 1970, caracterizado por ser un líder creativo con la firme convicción de convertirse en una leyenda musical, fue capaz de fusionar la ópera con el rock, inmortalizando su talento y originalidad con el tema Bohemian Rhapsody, de cuyo tema aportó ideas para la creación de un videoclip sin precedentes que impulsó a un sinfín de artistas y compañías a la producción de materiales audiovisuales.

Freddie Mercury, Queen

No obstante, uno de los artistas de rock más exitosos y emblemáticos por su desempeño como líder, es el rockero Bruce Springsteen de la banda E Street Band. No por nada es llamado “The Boss”, el jefe estrella de rock más conocido de todos los tiempos con su estilo de liderazgo resonante e inspirador, capaz de mantener una banda unida por casi cinco décadas y aun llenar recintos de fans coreando sus canciones.

Bruce, como líder se ha caracterizado por su habilidad para motivar, generar ilusión, esperanza, confianza, entusiasmo, compromiso, así como para escuchar a su equipo y a su público y servir a su imaginación. El amor, la reflexión constante, los propósitos definidos, el respeto por las ideas de los demás y el valor por el esfuerzo del equipo también son rasgos que lo identifican y que se asocian con muchos líderes empresariales que han mantenido sus negocios a flote a partir de un equipo sólido, motivado y productivo, con valores de los que ha sido ejemplo dicho intérprete de “The River”.  

Bruce Springsteen

Entonces, ¿qué es un líder estrella de rock?

Hay un tipo especial de jefe. El que llena cada habitación con su gran ego y un corazón aún más grande. Quién expresa las verdades duras sin hacerte perder la esperanza, y te hace trabajar más duro y sentirte más ligero por ello. A menudo llamamos a estos jefes «estrellas de rock», para subrayar su atractivo popular. Algunas empresas tienen algunas de ellas; otras, un puñado.” (Petriglieri, 2017).

Inspirado en Bruce Springsteen, así se define un jefe estrella de rock. Aunado a ello, cabe resaltar ciertas características que estos líderes en general guardan entre sí. Comenzando por su notorio protagonismo, pues siempre están presentes, son el centro de la escena, quienes principalmente dirigen y estimulan al equipo, toman decisiones, asumen retos y guían las acciones a ejecutar. Por su distintivo desenvolvimiento y peculiar personalidad logran la popularidad, adulación y reconocimiento de personas en su entorno.

¿En la era actual hay espacio para líderes estrellas de rock?

Si bien, hay cualidades extraordinarias en este tipo de líderes inspiradores, resulta oportuno preguntarse si en la era actual en la que vivimos hay espacio para Springteen empresariales. Pues de un tiempo para acá, ha habido un giro trascendental en el mundo management, que demanda nuevas medidas para lograr afrontar exitosamente los desafíos que surgen constante y repentinamente.

Y es que, no sólo estamos inmersos cada vez más por una revolución digital con acrecentado desarrollo tecnológico, que exige tanto a empresarios como a consumidores, adaptarse de forma flexible y ágil. Sino también, nos hemos visto envueltos recientemente por la Covid-19. Cuya pandemia ha hecho estragos en la economía mundial, incidiendo ampliamente tanto en pequeñas, como en medianas y grandes empresas.

Lo que quiere decir que, en esta nueva era, la interacción entre trabajadores, su relación con los clientes y el proceso de venta toma un nuevo curso. Principalmente, porque en dichas circunstancias debe priorizarse el trabajo remoto, es decir, desde casa. De igual manera sucede con la venta remota, en la que no se tiene al cliente cara a cara. Por su parte, en caso de que se permita asistir a un espacio físico nuevamente junto al equipo de trabajo y se atiendan clientes de forma presencial, hay que tener claro que las condiciones serán totalmente diferentes.

En suma, todo esto implica asumir un rol flexible, dispuesto a capacitarse y adaptarse eficazmente a una gran lista de retos. Los cuales requieren a su vez, desarrollar nuevos hábitos, dinámicas, estrategias y habilidades de comunicación, negociación y por supuesto, todo en línea con lo digital, ajustándose a las nuevas tecnologías y valiéndose de estas constantemente para gestionar la empresa o emprendimiento en cuestión.

Aunado a ello, uno de los aspectos fundamentales que en esta era de transición debe transformarse, es el estilo de liderazgo que comúnmente sitúa a un individuo en la cima para dirigir constantemente a su equipo de subordinados. Por el contrario, se requiere de líderes capaces de desarrollar progresivamente equipos auto gestionables, en los que su presencia no sea estrictamente necesaria para organizarse, buscar soluciones creativas, encaminar acciones y ejecutarlas de forma innovadora.

Dicho esto, ¿será el fin de los líderes estrellas de rock? Definitivamente es un tema discutible. Sin embargo, no hay duda de que hoy en día no hay lugar para los jefes absolutos y tradicionales, las jerarquías y la dependencia día a día de una exclusiva personalidad en el ámbito laboral.

El liderazgo fantasma

Ante la necesidad de transformar el estilo de liderazgo en la era actual en función de fomentar el trabajo en equipo, la participación y el compromiso, surge una alternativa que da una nueva perspectiva en la gestión organizacional y deja atrás el concepto de “jefe clásico”.

Se trata del liderazgo fantasma que, como la palabra lo indica, busca hacer casi invisible la presencia de un único líder. Pues consiste en un liderazgo compartido, e incluso rotativo, entre los integrantes más capacitados e influyentes del equipo, en aras de impulsar el trabajo colaborativo y brindar la posibilidad a todos de aportar y destacarse. 

Dicho de otra manera, es una forma equitativa de distribuir el don del liderazgo a distintas personas. De modo que la ausencia de una no desequilibre el desenvolvimiento de todo el grupo. Por su parte, se pretende que los objetivos cumplidos sean producto de un trabajo más participativo y dinámico, en el que todos los miembros se involucren y colaboren entre ellos para alcanzar las metas.

El éxito es una experiencia grupal gracias al trabajo colaborativo

Así pues, al obtener logros no habrá un típico líder que se lleve el mérito, sino todo un equipo consciente de que el triunfo fue gracias a su labor en conjunto. Reconocimiento grupal que, sin duda, es una palanca motivadora para que día a día conduzcan sus esfuerzos a hacer crecer su organización.

Es ésta precisamente, una de las metas que busca este tipo de liderazgo: incitar e inclusive retar al equipo a empujarse entre sí, y como resultado de dicho apoyo logren sus objetivos planteados, prescindiendo totalmente de la presencia de una única figura de líder, que en definitiva puede ser contraproducente.

Como muestra de ello, hay empresas que se desenvuelven bajo estas directrices que rompen estructuras jerárquicas y han logrado consolidarse hasta ser reconocidas a nivel mundial. Tal es el caso de Google, Instagram, Spotify, Zappos, Warby Parker, entre otras que son el vivo ejemplo de que el trabajo de un sólido equipo encabezado por varios personajes cualificados a su vez, son la clave de su éxito.

El liderazgo fantasma de la mano con el trabajo colaborativo da protagonismo al capital humano en general que conforma una organización. Dando valor y voz a cada miembro en cuanto a sus conocimientos, ideas, experiencias, criterios, opiniones y aportes, en vistas de potenciar sus talentos y desarrollar su competitividad. Al tiempo que fortalece los vínculos entre ellos.

Hecho que, sin duda, será favorable para el desempeño y productividad de una empresa en esta era envuelta por lo digital, los avances tecnológicos y el trabajo remoto, cuyos aspectos deben ser manejados por su recurso humano, que bien debe aprovechar las plataformas virtuales que permiten conectarse con otros empresas, talentos y posibles clientes potenciales de todo el mundo.

Cualidades para liderar a partir de las personas

Para liderar a partir de las personas y no de un líder, pueden tomarse en cuenta algunas cualidades o habilidades a desarrollar para desenvolverse de forma satisfactoria y lograr formar equipos de trabajo autónomos y comprometidos.

1.- Inspirar el trabajo colaborativo

Los líderes deben transmitir al equipo la certeza de que trabajando en conjunto, pueden lograr sus metas con mayor facilidad y efectividad. Y para incentivar el trabajo colaborativo, más que inspirarlos, es necesario retarlos a que desplieguen su imaginación, expresen sus puntos de vista, tomen decisiones que los hagan mejores como equipo, y si alguien no se adapta al ritmo, el resto debe cooperar en su favor; pero si en el peor de los casos no está comprometido, en consenso deben tomar cartas en el asunto.

2.- Darle un propósito al trabajo 

Cuando se trabaja sin definir un objetivo claro y consistente, la labor pierde fuerza y significado. Es por ello que los líderes deben ser ejemplo del trabajo con convicción en cada acción que ejecutan, estableciendo una comunicación abierta para ayudar a su grupo d colaboradores a entender el ¿por qué? de lo que se hace. En otras palabras, que encuentren el sentido y valor de trascendencia de su oficio; pues esto sin duda sentará las bases de este y contribuirá a que el grupo una vez que está motivado por un propósito bien definido, sepa con mayor facilidad y determinación, qué hacer para cumplir su misión.

3.- Desarrollar empatía

En diversos estilos de liderazgo, se ha hecho énfasis en la empatía. No obstante, en tiempos de crisis como actualmente se vive con la Covid-19, ésta definitivamente se convierte en un valor supremo que debe estar presente en todo momento y en cada una de las partes. De modo que se consolide la conexión emocional entre líderes y colaboradores, y no sólo comprendan la situación particular que puede embargar a cada uno, sino también la realidad actual de sus clientes. 

4.- Permitir la participación e inculcar responsabilidad

A sabiendas de que, en esta era, los entornos laborales están marcados fuertemente por la digitalización y la innovación incesante, es fundamental preparar grupos de colaboración capaces de prescindir de la presencia de un líder que tome el control cada vez que surjan situaciones complejas, pues las riendas deben ser tomadas por el equipo para dar pronta solución a los problemas mediante una toma de decisiones ágil y consensuada. Para ello, los líderes deben involucrar constantemente a todos los miembros, incitándolos a aportar ideas innovadoras de forma libre y autónoma, a fin de que los mismos asuman su rol y respondan por sus tareas con responsabilidad y compromiso.

5.- Poner al equipo antes que el líder

Con lo dicho anteriormente, ha quedado claro que en la época actual, el trabajo colaborativo es lo que prima, y para que este pueda llevarse a cabo y recoja una buena cosecha, es indispensable un equipo bien conformado, no un líder único y exclusivo que sólo de órdenes, goce de un ego avasallante y reciba ovaciones. Un equipo en el que sus miembros en general se sientan importantes, definitivamente desplegará sus alas para empujarse entre sí y poner todo su esfuerzo en desarrollar un proyecto y lograr una meta.

Éstas son las principales habilidades que los líderes en la actualidad deben enfocarse en desarrollar, en pro de lograr entornos laborales positivos, autónomos y productivos, que sepan hacer uso adecuado, creativo y pertinente de las herramientas digitales existentes. Teniendo como norte que la innovación en nuestros días es la mejor alternativa para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo, provisto de consumidores modernos, quienes también van en sintonía con los avances tecnológicos y el mundo digital. 

Para finalizar, cabe mencionar una frase de un filósofo chino que resume el estilo de liderazgo del que venimos ahondando, conducido a la gestión empresarial en esta nueva era, en la que tiene más cabida líderes silenciosos que comparten su labor, que un único líder estrella de rock:

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando terminen su trabajo, cumplen con su objetivo, dicen lo hicimos nosotros mismos”. 

Lao Tse

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